domingo, 16 de diciembre de 2007

Viaje a uno mismo

Tras conocer los encantos de la bella Salamanca, me traigo de allí un regalo de una gran persona que conocí (gracias Teo). Es un libro titulado "Aprendiz de sabio" y se define como una guía insuperable para mejorar tu vida. Uno de los capítulos, el 45 concretamente, se titula "Viaje a uno mismo" y en él, el autor dice en el texto que cualquiera que haya estado cerca de la muerte es lógico que haya sufrido una importante transformación interior. Y claramente me reconocí en las palabras que componían cada frase de ese capítulo. Estuve en el verano del 2003 muy cerca de comenzar un largo tránsito infinito a ningún lugar cuando tuve un accidente de tráfico que casi me arranca la vida. 

El caso es que en este capítulo, al leerlo, me he sentido tan identificado con él que parece que sus palabras fueran dirigidas hacia mí. Desde aquel trágico día no paro de sonreir cada vez que siento que ha transcurrido otra alborada, porque cada nuevo amanecer que emerge tras las rejillas de mi persiana simboliza otro nuevo día viviendo en esta vida. Y conociendo el mundo y a las personas que lo componen es verdaderamente como se forman las personas. La clave es preocuparse únicamente de cosas importantes, situaciones relevantes, hechos degradantes, pero evitar que perturben tu felicidad las sandeces que generan las situaciones diarias de nuestra sociedad. Hemos de ser utópicos, soñar, vivir al día y no dejar que nada ni nadie nos joda la vida con sus constantes críticas o con ataques que no tienen ni sentido ni razón. Hay que sacar el máximo jugo a las 24 horas que componen cada día que pasamos en este planeta.

Ya lo dijo Ghandi, "Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir siempre".

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Buscando mi sitio

La alternativa de dar con el lugar adecuado, el cual pertenece a mi persona, en una noche donde mis amigos de la nocturnidad son una gélida botella de birra, la inconfundible música de la extinta banda de Bunbury y lo más detestado por la juventud en un sábado noche, el silencio, son quizás los elementos más apropiados para pensar (soy virgo, y los virgos pensamos demasiado, bueno, no demasiado, simplemente, nos gusta entrenar nuestras neuronas) en encontrar de una vez por todas el sitio adecuado para mí, y trataré de sumergirme en lo más profundo de mi ser para recorrer todas mis vidas (las pasadas y las futuras) en esta noche de absoluto y costante devaneo.
Tantos proyectos en mente y tan pocos medios para realizarlos... tantas idas y venidas... hoy aquí, mañana allí, pasado quién sabe en qué lugar... Yo, que reconozco que psicológicamente no soy muy fuerte, estoy en costante adaptación al nuevo medio que me busco en cada momento y siempre con un único objetivo: crecer culturalmente y realizarme personalmente. Evidentemente, el que algo quiere, algo le cuesta, y en su afán por conseguir sueños infinitos (trato de no ser conformista) abandona, temporalmente, su entorno, y enfoca su futuro en las nuevas experiencias que le van surgiendo en su día a día.
Pero, en pleno camino, te das cuenta de que únicamente estás creando tu vida profesional, y quizás estás pisoteando tu vida personal, y estás cerrando puertas a otro espíritu indeciso como tú por el hecho de encontrarte inmerso en esa búsqueda de un lugar apropiado para tí, cuando quizás ese lugar lo hayas tenido siempre bajo los hilos que encumbraron cada rincón de tu pequeño gran universo.
Independientemente del universo que elija, de la vida que escoja, siempre podrán encontrar en el fondo de mi mirada toda la sabiduría emanada de mis raíces rojas.
Así que, después de tanto pensar, me doy cuenta de que aún es pronto para encontrar definitivamente mi sitio porque, de ese modo, la vida perdería interés, le quitariamos toda la gracia, porque nos quedan muchos mundos por visitar, muchas culturas por recorrer, muchas vidas que salvar, muchos asesinos por degollar...

El futuro áun nos pilla en baules lejanos, pero sin duda estará en nuestras manos.

P.D.: escrito un sábado, pero colgado un miércoles