Tantos proyectos en mente y tan pocos medios para realizarlos... tantas idas y venidas... hoy aquí, mañana allí, pasado quién sabe en qué lugar... Yo, que reconozco que psicológicamente no soy muy fuerte, estoy en costante adaptación al nuevo medio que me busco en cada momento y siempre con un único objetivo: crecer culturalmente y realizarme personalmente. Evidentemente, el que algo quiere, algo le cuesta, y en su afán por conseguir sueños infinitos (trato de no ser conformista) abandona, temporalmente, su entorno, y enfoca su futuro en las nuevas experiencias que le van surgiendo en su día a día.
Pero, en pleno camino, te das cuenta de que únicamente estás creando tu vida profesional, y quizás estás pisoteando tu vida personal, y estás cerrando puertas a otro espíritu indeciso como tú por el hecho de encontrarte inmerso en esa búsqueda de un lugar apropiado para tí, cuando quizás ese lugar lo hayas tenido siempre bajo los hilos que encumbraron cada rincón de tu pequeño gran universo.
Independientemente del universo que elija, de la vida que escoja, siempre podrán encontrar en el fondo de mi mirada toda la sabiduría emanada de mis raíces rojas.
Así que, después de tanto pensar, me doy cuenta de que aún es pronto para encontrar definitivamente mi sitio porque, de ese modo, la vida perdería interés, le quitariamos toda la gracia, porque nos quedan muchos mundos por visitar, muchas culturas por recorrer, muchas vidas que salvar, muchos asesinos por degollar...
El futuro áun nos pilla en baules lejanos, pero sin duda estará en nuestras manos.
P.D.: escrito un sábado, pero colgado un miércoles

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